Cuando no sabes qué te ocurre
y algo dentro de ti pide ser atendido.
Psicoterapia Gestalt con enfoque en trauma y cuerpo.
Lo que traes contigo tiene un lugar aquí.
Atendemos lo que aparece, respetando el ritmo que necesites.
Cómo es el proceso terapéutico
Hay algo que ocurre cuando te sientes verdaderamente escuchado.
Una calma que no esperabas. La sensación de poder bajar las armas, de no tener que defenderte ni explicarte.
A veces viene acompañada de una tristeza suave — la de darte cuenta de cuánto lo necesitabas. Y también de algo parecido a la esperanza.
Desde ese lugar empieza la terapia.
Quizás llevas un tiempo sintiéndote sin energía, sin ganas, durmiendo mal o sin poder descansar aunque duermas.
Quizás hay una tristeza que no sabes de dónde viene, una irritabilidad que te sorprende, o simplemente la sensación de que algo no marcha bien por dentro y no sabes ponerle nombre.
A veces hay algo más concreto que pesa. Otras veces es solo esa certeza de que no puedes seguir igual.
Estoy presente para lo que emerge en el aquí y ahora de cada sesión, con escucha genuina y atención a lo que se expresa más allá de las palabras: la postura, el gesto, la respiración, el tono.
Tu cuerpo participa activamente. Guarda memoria de experiencias que a veces todavía no han encontrado palabras.
A lo largo del proceso propongo experiencias que emergen del momento y de lo que vas necesitando: a veces a través del movimiento, de la escritura, del silencio sostenido, de vivenciar aquello que quedó sin resolver.
Lo que trabajamos y cómo lo trabajamos nace de lo que tú traes.
Al darte cuenta de lo que sientes y de cómo eso se expresa en comportamientos que ya no te sirven, algo empieza a acomodarse.
Ese yo genuino, que siempre estuvo en ti, se re-conoce cuando hay espacio para atenderse.
Las sesiones tienen lugar en el consultorio de Condesa-Hipódromo, CDMX, y pueden ser en español, inglés o francés.
Sobre mí
"Culillo de mal asiento", me llamaba mi madre.
Siempre en movimiento. Con los años fui entendiendo que había algo más. Moverme era la manera que encontré de regularme ante la tensión que se vivía en casa.
Durante mucho tiempo funcionó. Hasta que apareció algo que no se iba: insomnio, irritabilidad y una sensación como si me estrujaran el vientre por dentro.
Fue entonces cuando empecé mi propio proceso terapéutico. Recuerdo, en mi primera sesión, no saber responder a una pregunta muy simple: "¿Qué te trae aquí?" No tenía una historia clara. Solo la certeza de que no podía seguir igual.
Esta experiencia la recuerdo cada vez que la persona llega por primera vez.
Ya trabajaba como fisioterapeuta cuando empecé a darme cuenta de que algo no terminaba de encajar. Había procesos, trabajar solo sobre el cuerpo no era suficiente. Sin embargo, cuando preguntaba con genuina curiosidad y la persona expresaba lo que estaba viviendo —sus preocupaciones, su malestar, lo que le pasaba en su día a día— algo cambiaba.
Eso me llevó a formarme en psicoterapia y, al mismo tiempo, a darme cuenta de aspectos de mí que me costaba ver: mi ira como forma de no contactar con la tristeza, mi miedo al rechazo, la sensación de culpa que cargaba sin saberlo.
Este recorrido es el que hoy sostiene mi forma de estar en sesión, también en aquello que la persona trae y que le resulta difícil de mirar y atravesar.
Me formé en psicoterapia humanista en el Instituto Vasco de Terapia Gestalt, con supervisión continuada a lo largo de todo el proceso. Posteriormente completé un año de formación especializada en trauma psicológico y abuso en la infancia. Soy miembro de la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG).
En sus propias palabras
¿Te resuena?
El primer paso es una conversación en el consultorio, sin coste.
Un encuentro para ver qué necesitas en este momento y sentir si mi acompañamiento tiene sentido para ti.
Consultorio: Condesa-Hipódromo, CDMX